Los bebés pueden beneficiarse de las ventajas de las actividades del agua y disfrutar de la piscina antes de lo que crees. Elegir la piscina, saber si el cloro es malo, qué hacer si tienen miedo y mucho más, vas a encontrarlo a continuación, para que a tu bebé le fascine la piscina.

 

Beneficios de la piscina para el bebé

A los bebés les suele gustar el agua. Cada vez hay más centros que ofrecen actividades acuáticas para bebés y mamás, con la finalidad de aprovechar el estímulo del agua para familiarizar al peque con la actividad y favorecer un espacio de vínculo y diversión con la madre o el padre que le acompaña.

 

Los expertos aconsejan que los bebés se relacionen con el agua desde los primeros meses, ya que todavía cuentan con el reflejo natatorio y de apnea, que les permite desenvolverse en el agua sin problemas.

 

Algunos de los beneficios que supone la piscina para los bebés son los siguientes:

 

-   Mejora las relaciones afectivas

El hecho de estar en el agua con mamá y papá es algo que al bebé le relaja y le ayuda a adquirir confianza en sí mismo y en las personas de su entorno.

-   Es una técnica de relajación

El agua a una temperatura suave ayuda al niño a relajarse, estimula su apetito y le ayuda a dormir más tranquilo.

-   Favorece el desarrollo psicomotor

Moverse dentro del agua requiere de una coordinación de movimientos, agudiza los reflejos y fortalece la musculatura que se encuentra en desarrollo.

-   Fortalece el sistema respiratorio

El ejercicio de moverse en el agua amplia la capacidad pulmonar y la oxigenación del organismo.

-   Fortalece el tono muscular y la flexibilidad

En el medio acuático se requiere de una coordinación muscular que favorece el tono, sin ejercer presión sobre el sistema óseo.

- Mejora el desarrollo intelectual

El agua estimula la creatividad, el juego y el desarrollo de una mayor percepción del mundo.

 

¿Cuándo puedo llevar a mi bebé a la piscina?

 

No está definida una edad de inicio para la matronatación. Sin embargo, algunos especialistas recomiendan esperar a los 4-6 meses de vida, momento en que tienen más desarrollado el sistema inmunológico.

Cada centro establece su normativa determinada, sobre todo, por las condiciones de las instalaciones.

Debes tener en cuenta que hacia los 9 meses pierden algunos reflejos innatos, pero, se ha visto que los niños que inician actividades acuáticas antes de los 12 meses suelen relacionarse mejor con el agua y adquieren mayor confianza, que cuando este contacto se inicia más tarde.

 

Cómo superar los miedos al agua

Aunque los bebés menores de un año no suelen desarrollar miedos en el medio acuático, las experiencias que vivan en este entorno pueden desencadenar miedos y aversiones al agua, por lo que es clave respetar los ritmos del peque y tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

-   La mamá o el papá deben estar constantemente en contacto con su bebé.

-   El agua debe estar climatizada y resultar agradable

-   No se realizarán prácticas que puedan asustar al bebé, agobiarlo o incluso hacerle sufrir.

-   Los peques no están aprendiendo a nadar, están disfrutando de la experiencia y el contacto con el agua y con sus padres.

-   Para generar seguridad y confort, el primer paso es familiarizar al niño con el agua, sentaros en el borde de la piscina, hasta que acepte introducirse dentro.

-   Si el bebé se muestra molesto, evita forzarle; ten paciencia, y dale el tiempo que necesite.

-   El uso de juguetes o material específico como balones o churros puede motivarle a entrar con más facilidad.

 

Al agua patos, también en la playa

Ir a la playa con peques, es posible siempre que se tomen en cuenta una serie de consideraciones. En cuanto al agua del mar, generalmente es beneficiosa para la piel del bebé, y en muchos casos recomendable en caso de eccema o dermatitis. Además de todo lo expuesto para las piscinas, en la playa es fundamental aplicar una protección solar adecuada, y los bebés menores de 6 meses no deberían pisarla.

A la hora de ir al agua, debes sujetar a tu hijo en todo momento, acercarte a la orilla y permitir al niño que se acostumbre a la temperatura del agua, mojándole los pies.

Disfruta con tu bebé en el mar, procurando que los baños sean cortitos para evitar que se enfríe o se canse.

 

El medio acuático para los bebés menores de un año les resulta familiar ya que estuvieron en un medio parecido durante 9 meses, además lo perciben como algo divertido y esto se puede aprovechar para realizar actividades acuáticas que promueven el desarrollo, la confianza y el vínculo.

¡Al agua patos! A tu bebé le fascinará la piscina y el agua, de forma segura.