Los alimentos de invierno son una fuente de nutrición y defensa para los más peques con la llegada del frío y las bajas temperaturas.

 

Las defensas, el frío y los virus

Es habitual que, con la llegada del frío, comiencen los resfriados y las gripes. Solo que hay veces que, en los más peques, parece que después de un episodio, empiezan con otro y no hay manera de remontar esas defensas. Los virus no los podemos erradicar, pero sí podemos cuidar de las defensas de los pequeños, en los meses más fríos del año.

 

Alimentos de invierno para las defensas

La forma en cómo se alimentan los niños, tiene mucha relación con las defensas y el mayor o menor riesgo de contraer infecciones. En esta relación intervienen los nutrientes que se obtienen de los alimentos, el sistema digestivo del peque y su microbiota intestinal.

 

Debemos olvidarnos de los súper alimentos. No existe ningún alimento que por sí solo sea capaz de producir un efecto único en el cuerpo. Más bien al contrario, es el conjunto de nutrientes que por su acción tienen una acción directa con la respuesta inmune.

De ahí la importancia de ofrecer una amplia variedad de alimentos a los peques de la casa y aprovechar los alimentos de temporada, en este caso alimentos de invierno, que contienen más proporción de nutrientes necesarios para esta estación del año.

 

Nutrientes y alimentos de invierno que no pueden faltar en tu despensa

Los alimentos frescos y de temporada de invierno tienen una mayor densidad nutricional, que van a ser buenos aliados para mantener las defensas a raya y hacer frente a los virus, en invierno. Debemos potenciar la presencia de estos en la dieta de los niños, y reducir el aporte de azúcares y harinas refinadas, que debilitan el organismo.

Zinc

Las legumbres, las nueces los granos enteros o los huevos, son alimentos ricos en zinc.

El zinc es un mineral que contribuye a fortalecer la respuesta inmune frente a las infecciones gastrointestinales.

Vitamina C

Frutas y hortalizas como los cítricos (naranjas, mandarinas, limones y pomelos), los kiwis, el brócoli, el perejil, los pimientos o patatas, son fuente de vitamina C, un potente antioxidante que ayuda a proteger las células del daño causado por los radicales libres. Para conservar la vitamina C es preferible cocinar las verduras al vapor.

 

Selenio y Hierro

Las carnes y pescados también son fuente de selenio, esencial para el buen funcionamiento de los órganos y son también fuente de hierro, como lo son también los mariscos, las legumbres y verduras de hoja verde.

Se ha observado que una deficiencia de hierro afecta a la respuesta inmunológica y por lo tanto al nivel de defensas.

Encontramos dos formas de hierro. El hierro hemo, presente en los alimentos de origen animal y que se absorbe mejor, y el hierro no hemo, presente en los alimentos de origen vegetal, con una biodisponibilidad menor, pero que junto a la presencia de vitamina C, aumenta su absorción.

 

Vitamina E

La vitamina E es otro potente antioxidante presente en aceites vegetales, frutos secos y semillas y verduras de hoja verde, todos ellos alimentos de invierno. El consumo de estos alimentos ayuda a combatir los procesos oxidativos e inflamatorios que se producen en el organismo cuando hay un virus o bacteria presente.

 

Vitamina A

Otra vitamina encargada de reforzar las defensas de los más peques es la vitamina A. Como tal, la vitamina A la encontramos en alimentos de origen animal como las carnes, el pescado o los lácteos.

En los alimentos de origen vegetal, encontramos lo que se conoce como la pro-vitamina A, en forma de carotenos. De ahí que todos los alimentos de color amarillo-naranja-rojo, sean una buena fuente de pro-vitamina A, junto a las verduras de hoja verde.

Más allá de los nutrientes específicos, lo más importante es que el niño adquiera unos buenos hábitos de alimentación.

Desde el inicio de la alimentación complementaria, debemos primar la oferta de alimentos de temporada con mayor riqueza nutricional, cuidando también la combinación entre alimentos y la presentación.

Es tanto o más importante el equilibrio diario en el aporte de energía y nutrientes, como el equilibrio semanal.

 

La leche materna y el papel protector de las defensas

Las recomendaciones de fomentar la lactancia materna hasta los 2 años de vida o más, se basan en la evidencia científica que hay acerca del papel protector de la leche materna, en la salud infantil.

La leche materna es un líquido vivo y cambiante, y además de los nutrientes básicos, contiene una riqueza bacteriana característica, enzimas, factores de crecimiento, inmunoglobulinas, etc… que participan de forma directa en las defensas y la prevención de las infecciones.

De ahí que la leche materna sea el alimento perfecto para el recién nacido, ya que le confiere los nutrientes y elementos necesarios para un crecimiento sano.

 

La microbiota intestinal y las defensas

Cada vez se dispone de más estudios científicos que relacionan la salud de la microbiota intestinal con la salud del resto del organismo. La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino, y desarrollan una función de defensa y protección, de transformación y absorción de nutrientes, y de modulación del sistema inmune. La salud de la microbiota intestinal depende de la calidad de la alimentación y del estilo de vida.

De ahí que la calidad de los alimentos que ofrecemos a nuestros peques, afecte a su microbiota intestinal, y también al sistema de defensa.

Unos buenos hábitos de alimentación en casa, primando los alimentos de invierno ricos en nutrientes clave para este momento, son el pilar fundamental para asegurar un aporte nutricional adecuado que, a su vez, tiene repercusión directa en la salud intestinal y en las defensas de los más peques.

 

Ahora que conoces los alimentos de invierno para que nuestros peques aumenten las defensas, es un buen momento para que practiquen el BLW de manera segura. Es importante que cuenten con su propia vajilla infantil para que reconozcan su plato y la rutina de comer. Tienes en nuestra web la vajilla que mejor se adapta a tu bebé, desde bambú con silicona en color rosa o azul, o la vajilla de 4 piezas con solo silicona también en color rosa o azul.