Hoy en día hay mucha información de cómo educar a tu bebé, seguro que si eres madre primeriza lo habrás leído, pero cuando tienes a tu hijo, todo a su alrededor te da miedo y sientes que debes protegerle, pudiendo excederte. Te ayudamos a no ser una madre sobreprotectora.

 

¿Cómo educar a tu bebé sin ser una madre sobreprotectora?

 

La maternidad es un aprendizaje continuo que no acaba nunca. Como madre quieres lo mejor para tu peque, y es necesario que te formes e informes para criar, cuidar y educar a tu bebé, de la mejor manera y en coherencia con las creencias y valores. Sin embargo, en ocasiones los padres actúan con la mejor de sus intenciones, pero lo que creen que es bueno para su hijo, puede acabar perjudicándole. Es lo que ocurre con la sobreprotección.

 

Descubre si eres una madre sobreprotectora

La tarea de los padres es educar al bebé y darle las herramientas necesarias para hacer frente a los retos, dificultades y situaciones diversas con las que se va a encontrar a lo largo de la vida, y que sea capaz de resolverlas de forma autónoma e independiente.

Lo que ocurre es que, a la hora de educar a tu bebé, es fácil caer en el síndrome de la madre sobreprotectora, cuando quieres ir por la vía rápida. Vivimos en el mundo de las prisas, en el mundo de la inmediatez, y queremos que los niños sigan este ritmo, cuando la realidad es que su mundo no entiende de relojes.

Tardas menos tiempo en vestir a tu bebé, que en enseñarle a que lo haga solo.  Es más rápido recoger tú los juguetes, que enseñarle a recogerlos a él o ella. Pero hacérselo todo, no ayuda a que tu peque aprenda a ser independiente y autónomo. Porque educar a tu bebé requiere tiempo y paciencia.

La madre sobreprotectora se esfuerza en evitar cualquier tipo de incomodidad frente a las dificultades que puedan aparecer. Quiere resolver las situaciones conflictivas para el niño, pretendiendo solucionar todos los problemas, para que nunca se sienta triste o frustrado. De esta manera, el niño jamás desarrollará la tolerancia a la frustración ni será capaz de resolver los problemas.

 

¿Cómo se siente tu bebé cuando eres una madre sobreprotectora?

Las personas aprendemos a partir de los errores y la frustración. Sin embargo, la sobreprotección hace que los niños no se involucren en una actividad en la que no sean los mejores. Un bebé feliz no es aquel al que le solucionan la vida. Es aquel que tiene las herramientas para enfrentarse a la vida y saber cómo actuar en cada momento.  

La madre sobreprotectora controla con quien se relacionan los niños y evita que sus hijos convivan con otros niños que consideran “de mala influencia”. Sin embargo, las amistades las eligen los niños, por lo que ellos mismos deben aprender a crear relaciones saludables; deben darse cuenta, cuando una persona les hace bien y cuándo no.

Otra característica de un niñsobreprotegidoes que en casa no tiene responsabilidades y se lo hacen todo. De esta manera desarrolla un concepto de sí mismo pobre e inseguro, y se siente dependiente de los demás.

Puede expresar miedo, timidez e incluso agresividad a la hora de relacionarse con otros, y tener dificultades para lograrlo.

 

Pautas para evitar que seas una madre sobreprotectora

  1. Alienta al niño a asumir retos para los que esté preparado. No se trata de exigir cosas que no le pertenecen por edad, por nivel de desarrollo y conciencia.
  2. Refuerza sus conductas y fomenta los pasos hacia la autonomía.
  3. Escúchale y ten en cuenta sus opiniones, ideas e iniciativas, en la toma de decisiones de la familia.
  4. Propicia encuentros con otros niños e iguales que les permita socializar y aprender a relacionarse.
  5. Recuerda que sobreproteger no es lo mismo que proteger. Los bebés y niños necesitan desenvolverse en un ambiente de seguridad. Toma las medidas necesarias para evitar accidentes en casa.

 

Claves de la educación respetuosa:

 

Educar es un término muy genérico, y hay muchas maneras de educar, no todas respetuosas con el ritmo de desarrollo del niño y con sus necesidades. Por ello, si queremos acompañar a los hijos y que se conviertan en adultos independientes, autónomos y con capacidad de resolver los problemas y relacionarse con el mundo, debemos fomentar estas cualidades desde la infancia.

 

La crianza respetuosa es una forma de vida, donde prima la coherencia. Si se quieren transmitir valores o aprendizajes, los padres deben vivir también dichas enseñanzas. Los objetivos de la educación respetuosa son:

 

  1. Estrechar los lazos afectivos
  2. Acompañar y fomentar el desarrollo del niño
  3. Atender sus necesidades
  4. Validar y comprender sus emociones

 

Para educar en positivo, pon en marcha las siguientes pautas:

 

  1. Empatiza con tu bebé. Comprende lo que está sintiendo, respeta sus emociones y ponte en su lugar.
  2. Regula tus emociones para conectar con tu hijo.
  3. Céntrate en los logros que el niño consigue y supera, y celebradlo en familia.
  4. Fomenta el diálogo para conocer las inquietudes o preocupaciones del niño, y propiciar la búsqueda de soluciones desde la reflexión y las preguntas. Los cuentos son una buena manera para hablar de las emociones.
  5. Escucha mucho, habla poco y grita menos. Cuando escuchas a los niños puedes obtener mucha información acerca de sus sentimientos y necesidades, para saber cómo educar y cómo acompañarle.
  6. Acuerda con él los límites y reglas.
  7. Mantén la calma.

 

Educar a tu bebé es una forma de vida que debe ir acorde con los valores de cada familia. Debes evitar caer en el error de ser una madre sobreprotectora y creer que cuanto más protejas a tu hijo y cuánto más le allanes el camino, más bien le harás.

Los peques necesitan sentirse válidos, que son capaces de hacer las cosas por sí mismos, siempre desde el acompañamiento y empatía del adulto y el establecimiento de normas y límites que le ayuden al peque a crecer de forma sana y segura.