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La autonomía es una habilidad muy importante que toda madre y todo padre desea fomentar en los hijos, porque les da capacidad para tomar decisiones, a ser independientes y seguros de sí mismos. La autonomía es una forma de pensar, de actuar, de sentir y en definitiva la única forma de ser uno mismo, sin miedos y con seguridad. Movidos por ese deseo, podemos cometer el error de sobre protegerlos. Mientras son bebés, dependen totalmente de nosotros para su movilidad, limpieza y alimentación. 

A medida que crecen, debemos acompañarlos en la adquisición natural de la independencia en diferentes áreas básicas de la vida, sabiendo que nos siguen necesitando cerca.

Beneficios de criar hijos autónomos

Cuando fomentamos la autonomía en nuestros hijos, les estamos dando las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas y responsables, resolver problemas de manera efectiva y ser independientes en su vida diaria. Esto les ayudará a desarrollar su confianza en sí mismos y su capacidad de afrontar los desafíos.

Además, fortalece las relaciones con los demás. Los estudios indican que los niños independientes tienen mayor iniciativa y facilidad para las relaciones sociales. 

Criar a los hijos en la autonomía desde edades tempranas, les ayuda a definirse como personas. A medida que crezcan, irán descubriendo sus gustos y su propio estilo. La autonomía es imprescindible para que elaboren su propio criterio y puedan tomar sus propias decisiones dentro el grupo.  

Otra ventaja de criar hijos autónomos es que les ayuda a ser más resilientes y adaptarse mejor a situaciones cambiantes. Los niños que son autónomos son más capaces de manejar situaciones de estrés y tienen menos probabilidad de sufrir de ansiedad o depresión.

5 consejos para conseguir hijos autónomos

  1. Fomenta la independencia y la resolución de problemas desde temprana edad

A medida que nuestros hijos van creciendo, debemos darles más responsabilidades y oportunidades para tomar decisiones por sí mismos. Esto les ayudará a desarrollar su confianza y su capacidad de pensar por sí mismos. 

A los peques les encanta sentirse parte de la unidad familiar, y sentirse capaces, por lo que asigna juegos y labores adaptadas a la edad, y permite el espacio y el tiempo necesario para que las desarrollen. A veces, los niños pueden sentirse abrumados cuando se enfrentan a problemas o desafíos. Enseñarles a analizar la situación, considerar sus opciones y tomar decisiones les ayudará a desarrollar su capacidad de resolver problemas. 

  1. Cultiva la autoconfianza y ofrece alternativas para que decida

De esta forma estamos desarrollando su capacidad para tomar decisiones por sí solos. Los peques van construyendo su autoestima en base al amor y trato recibido por los padres. Es nuestra labor acompañarlos y animarlos a seguir intentando conseguir sus propios logros y ofrecerles alternativas para que desarrollen su capacidad para tomar decisiones por sí solos. Las rutinas son un elemento clave porque les genera mucha seguridad y confianza saber qué va a ocurrir. Les enseña que todas las actividades requieren de un tiempo determinado, y eso les ayuda a reconocer sus responsabilidades cuando llegue una actividad concreta.

  1. Fomenta su curiosidad y déjales tomar riesgos

Los niños son naturalmente curiosos, y esta curiosidad es una de las mejores maneras de aprender. Fomentar su interés en el mundo que les rodea, el pensamiento les ayudará a desarrollar su crítica y su capacidad de aprender por sí mismos. Obviamente debes permanecer cerca para garantizar su seguridad, pero debes alentarlos para que prueben sus propias capacidades. A veces, los niños pueden ser muy tímidos o temerosos de intentar cosas nuevas. Pero, permitirles tomar riesgos a medida que van creciendo les ayudará a desarrollar su confianza en sí mismos y su capacidad de afrontar los desafíos.

  1. Establece límites y enséñales a aceptar las consecuencias de sus decisiones 

Sin sentirse culpables y sin que cojan miedo a equivocarse. Los límites son sanos. Para que sean personas autónomas e independientes, es necesario que conozcan las normas de la familia y del entorno. Mantener un equilibrio entre la seguridad y la firmeza es la clave.

  1. Sé un buen modelo y comunícate con tus hijos.

Como padres, somos modelos para nuestros hijos. Si queremos que nuestros hijos sean autónomos, lo debemos ser nosotros mismos y demostrarles cómo tomar decisiones y resolver problemas de manera efectiva.

Es importante mantener una comunicación fluida con tus peques. De esta manera, conseguirás conocer las preocupaciones y las inquietudes que les mueven, y que se pueda hablar de los motivos de las decisiones que tomamos.

De esta forma, fomentarás que tus hijos sean autónomos, esencial para su desarrollo personal y social. 

Les ayudará a desarrollar su confianza en sí mismos, su capacidad de tomar decisiones informadas y responsables, su proactividad y resiliencia, y los preparará para enfrentar los desafíos de la vida adulta.