La vitamina D es un nutriente esencial que juega un papel importante en el cuerpo humano, y en los recién nacidos es fundamental cuidar el aporte de unos niveles adecuados. Descubre la importancia del papel de la vitamina D en los recién nacidos y cómo asegurar unos niveles suficientes.

Funciones de la vitamina D en los recién nacidos

La vitamina D es mucho más que una vitamina. Cada día salen nuevos estudios que avalan el papel de este nutriente en los diferentes órganos y sistemas. 

La vitamina D en la salud ósea

La función principal de la vitamina D es ayudar al cuerpo a absorber y utilizar el calcio y el fósforo.  El calcio es esencial para el desarrollo y mantenimiento de los huesos y dientes, y la vitamina D ayuda a asegurar que el calcio se absorba adecuadamente en el intestino. La falta de vitamina D puede causar debilidad ósea, lo que puede llevar a trastornos como el raquitismo en los niños y la osteoporosis en los adultos mayores. El raquitismo es una enfermedad de ablandamiento de los huesos que puede afectar a los niños, especialmente en los primeros dos años de vida.

La vitamina D en el sistema inmunológico

Además de su papel en la salud ósea, la vitamina D también tiene un papel en el sistema inmunológico. La vitamina D ayuda a las células del cuerpo a combatir infecciones y enfermedades, y se ha relacionado con una reducción en el riesgo de enfermedades autoinmunitarias como la esclerosis múltiple y la diabetes tipo 1.

Otras funciones de la vitamina D a medio y largo plazo

  1. Salud cardiovascular: La vitamina D también se ha relacionado con una mejora en la salud cardiovascular, ya que ayuda a controlar los niveles de presión arterial y reduce el riesgo de enfermedad cardíaca. 

  2. Salud mental: La vitamina D se ha relacionado con la salud mental. Las investigaciones sugieren que las personas con deficiencia de vitamina D pueden tener un mayor riesgo de depresión.

  3. Prevención de cáncer: Además, se ha relacionado con la prevención del cáncer, especialmente en ciertos tipos de cáncer, como el de colon y el de mama.

Por todo ello, es importante asegurar la obtención suficiente de vitamina D en los recién nacidos, y en los niños mayores, a través de la dieta, la exposición al sol, o mediante suplementos si es necesario.

La vitamina D en los recién nacidos

Los recién nacidos son especialmente vulnerables a la carencia de vitamina D, ya que su cuerpo aún no ha desarrollado la capacidad de producir suficiente vitamina D a través de la exposición al sol. Además, que no es recomendable exponer a los bebés menores de 6 meses a la luz directa del sol.

La administración de vitamina D en recién nacidos es importante para garantizar una adecuada absorción de calcio y fósforo y prevenir el raquitismo. Para asegurar que los recién nacidos reciben suficiente vitamina D, las mujeres embarazadas y lactantes deben asegurar una ingesta adecuada a través de su dieta o suplementos. Es importante tener en cuenta que la leche materna natural no proporciona suficiente vitamina D, por lo que los bebés que se alimentan exclusivamente con leche materna necesitan recibir suplementos de vitamina D

En el caso de las fórmulas, algunas marcas de fórmula infantil ya vienen fortificadas con vitamina D, por lo que los bebés que se alimentan con fórmula podrían recibir la cantidad necesaria de esta vitamina a través de su dieta. Esto siempre debe ser consensuado con el profesional sanitario. De hecho, La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda que todos los recién nacidos reciban una dosis oral de 400 UI (unidades internacionales) de vitamina D al día, independientemente de su ingesta de leche materna o fórmula. 

Esta dosis debe comenzar en el primer día de vida y continuar hasta que el bebé tenga una ingesta diaria adecuada de vitamina D a través de la leche materna o la fórmula o hasta que alcance el año.

Dónde se encuentra la vitamina D en forma natural

Además de los suplementos de vitamina, los alimentos naturales y los enriquecidos son otra manera de aumentar la vitamina D en la dieta de la mujer embarazada, lactante o del bebé cuando consuma alimentos diferentes a la leche. La vitamina D se encuentra en alimentos naturales como el pescado graso, los huevos y los productos lácteos, además de los alimentos fortificados como bebidas vegetales, jugos y cereales, pero también puede ser producida por el cuerpo cuando la piel es expuesta al sol.

Por ello, las mujeres que amamantan podrán aumentar los niveles de vitamina D en la leche materna, si aumentan el consumo de alimentos ricos en vitamina D, la exposición solar, o la toma de suplementos, si fuera necesario.

En el caso de los recién nacidos, además de los suplementos, los paseos al aire libre pueden beneficiarlos a muchos niveles, y también en la producción de vitamina D. Pero recuerda la necesidad de proteger a los recién nacidos del sol directo, sobre todo en las horas centrales del día, y siempre deben usar protección solar, aunque los paseos al aire libre le ayudarán a su cuerpo a producir vitamina D.


En resumen, la vitamina D es esencial para el desarrollo óseo y la salud en general de los recién nacidos. Es importante que las mujeres embarazadas y lactantes reciban suficiente vitamina D a través de su dieta o suplementos, y que los bebés reciban suplementos de esta vitamina y tengan suficiente exposición al sol. Con una atención adecuada, podemos asegurar que los recién nacidos tengan un comienzo saludable en la vida.