Nuestros pequeños crecen a un ritmo endiablado. Antes de darnos cuenta están dando sus primeros pasos, aprendiendo a pedir las cosas y a comunicarse con nosotros. Las familias tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros pequeños y de educarlos para que adquieran hábitos de vida saludables que puedan mantener durante toda la vida. La obesidad es un problema a nivel mundial: más de 340 millones de niños y adolescentes presentaban obesidad en el año 2016. Nuestro país no es una excepción, y son muchos los pequeños con problemas de peso. Pero, ¿cómo podemos evitarlo? Y si mi peque ya tiene sobrepeso, ¿qué podemos hacer? ¿qué papel tenemos los papás y mamás en todo este asunto? ¡Te lo contamos!

 

Un problema mundial

Como ya te hemos contado, la obesidad es un problema que afecta a todo el planeta. Tanto en adultos como en los más pequeños, el número de personas con esta enfermedad se ha extendido por todo el planeta a lo largo de los años. En el mismo año 2016, la Organización Mundial de la Salud estimó que 41 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso u obesidad. En nuestro país, un 17,3% de los niños participantes en el estudio ALADINO del Ministerio de Consumo y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición tenían obesidad. Mientras que un 23,3% tenían sobrepeso.

¿Afecta más a los niños o a las niñas?

El estudio ALADINO 2019 arroja datos según sexo y edad de los peques. Por sexo, el sobrepeso es más habitual en las niñas (ellas representan un 24,7% respecto al 21,9% de los niños). Por otro lado, la obesidad es más habitual en los niños que en las niñas (ellos representan un 19,4% respecto al 15% de las niñas).

En cuanto a la edad, el sobrepeso es mayor en los niños de 9 años y el porcentaje de niños con obesidad es mayor a las edades de 7, 8 y 9 años. Para las niñas no hay diferencias destacables por edad en sobrepeso, pero sí hay mayor porcentaje de obesidad entre las niñas de entre 6 y 8 años.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

La educación de nuestros hijos es fundamental, ya que en sus primeras etapas de la vida adquieren la mayoría de los hábitos importes que posteriormente conservan a lo largo de su vida adulta. Siguiendo los datos del estudio ALADINO 2019, gran parte de los papás y las mamás consideran que el peso de sus niños es normal, aunque presenten sobrepeso (88,6%) u obesidad (42,7%). Los malos hábitos alimentarios tienen una gran importancia en el exceso de peso. Por ejemplo, el 25,3% de los escolares encuestados comen galletas, pasteles y/ bollería 4 o más veces a la semana. Pero también otros factores parecen estar relacionados. Los pequeños con peso normal o sobrepeso recibieron lactancia materna con mayor frecuencia que aquellos con obesidad. Es decir, que la lactancia materna se relaciona con una menor probabilidad de tener sobrepeso u obesidad en el futuro. Por eso, la OMS la recomienda al menos durante los 6 primeros meses de vida. Por otro lado, la falta de actividad física también juega un papel más que importante.

Una oportunidad para comer bien y aprender

La alimentación es uno de los pilares fundamentales en nuestra vida. Nuestro cuerpo necesita obtener nutrientes a partir de los alimentos, y enseñar buenos hábitos a nuestros hijos desde las primeras etapas será clave para que estos puedan mantenerlos en el futuro. Incorporar frutas, verduras, cereales integrales o legumbres desde las primeras etapas nos ayudarán a construir una alimentación saludable y a que nuestros pequeños aprendan a la vez que se alimentan. Pero ofrecer alimentos saludables puede no ser suficiente. Los adultos somos el espejo donde los peques se ven reflejados, por lo que dar ejemplo consumiendo este tipo de alimentos será muy importante. De la misma forma, debemos evitar que los alimentos ultraprocesados, cargados de azúcar, grasas saturadas y sal tengan demasiada presencia en nuestras mesas.

La importancia de moverse

La falta de actividad física es otro de los factores que más importancia en la prevención del sobrepeso y la obesidad. Los peques cada vez tienen un ocio más sedentario: las tablets, la televisión, las consolas…todas estas formas de entretenerse y divertirse son muy atractivas, pero también pueden hacer que nuestros peques no se muevan lo suficiente. Cada vez son más los niños y niñas que dedican más de 3 horas diarias a este tipo de entretenimiento. Y con el aumento de estas formas de ocio, el tiempo dedicado a salir a jugar, a correr por el parque o a practicar algún deporte, disminuye. En concreto, los niños y niñas con obesidad realizan menos de 1 hora al día actividades deportivas extraescolares y/o actividad física intensa. De la misma forma, estos niños son los que con más frecuencia disponen de pantallas en sus habitaciones.

Por eso, cambiar esta tendencia e incorporar actividades donde los pequeños se muevan será muy importante. Y al igual con la alimentación, una de las mejores estrategias puede ser el predicar con el ejemplo. Salir a pasear, a jugar con la pelota, con la bicicleta...cualquier actividad que podamos compartir con ellos y donde estemos activos nos ayudará a evitar el sedentarismo.

Incorporar un estilo de vida saludable en la vida de nuestros hijos debe ser una prioridad, ya que lo que aprendan en esta etapa marcará su estilo de vida en el futuro. Como padres, hay que darle importancia desde las primeras etapas, y dar ejemplo puede ser la mejor forma de enseñar a los peques. Dedicar un tiempo para comer en familia, realizar actividades donde podamos movernos y divertirnos…todo ello nos ayudará a educar a nuestros pequeños, a la vez que disfrutamos momentos de calidad en familia.