Si estáis pensando en portear a vuestro bebé, ¡enhorabuena! Habéis tomado una decisión que beneficiará tanto a hijos como padres en tantos aspectos que no podemos resumir en un solo post. Echad un vistazo a nuestros consejos, y si aún tenéis dudas, hablad con un asesor de porteo. ¡Os encantará!

En primer lugar, es importante conocer la diferencia entre portabebés ergonómicos y seguros, y no ergonómicos. Los primeros son aquellos respetuosos con la fisiología tanto del bebé como del porteador y los identificaremos, entre otros aspectos, porque permiten que la posición del bebé, siempre mirando al porteador, sea delante o en la espalda (¡nunca de cara al exterior!), sea con la espalda en forma de C y las caderas en forma de M. Esto quiere decir que la forma natural de la espalda del bebé nunca se verá forzada ni rectificada sino que podrá descansar ligeramente curvada hacia fuera, y que el peso de su cuerpecito nunca descansará únicamente sobre los genitales dejando las piernas colgar sino que las piernas irán flexionadas hasta quedar al menos a la altura de las caderas (si no, por encima, para los bebés más pequeñitos). 

Por otro lado, el peso del niño quedará repartido en el porteador de forma cómoda y permitiendo a este llevar las manos libres.

Pero antes de lanzarnos a comprar, debemos tener en cuenta otros criterios como el material del portabebés, la edad del bebé y el tiempo que queremos utilizarlo, por ejemplo. ¡Os lo contamos en el próximo post!