Muchos niños tienen despertares por la noche y se muestran inquietos, a veces se vuelven a dormir como si nada, y otras se quedan despiertos un rato porque sienten miedo, ¿son iguales los terrores nocturnos que las pesadillas? Consejos para ayudarles a superarlos.

 

¿Qué son los terrores nocturnos?

La mayoría de los padres saben lo que es consolar a su peque tras una pesadilla ocasional.

Sin embargo, los terrores nocturnos, son episodios que ocurren durante la primera mitad de la noche, entre las 2 y 3 horas después de que el peque se haya dormido y suelen durar entre 5 y 15 minutos, aunque en ocasiones se puede alargar un poco más.

Los terrores nocturnos se producen por una sobreexcitación del sistema nervioso durante el sueño, y en la mayoría de los casos, desaparecen a medida que el niño crece y el sistema nervioso madura.

Suelen aparecer alrededor de los 2 años de edad y según estudios, cerca del 40% de los niños entre los 2 y 6 años de edad padecen terrores nocturnos.

 

¿Cómo identificar un terror nocturno?

Podemos identificar un terror nocturno cuando el peque que está dormido de repente grita con angustia, se sienta en la cama, mueve las piernas, llora, se agita o suda, mira a su alrededor con los ojos abiertos, y no se deja consolar.

Se le ve asustado y alterado, puede parecer que está despierto, pero en realidad, no está consciente, por lo que resulta imposible calmarlo.

Sin embargo, se puede volver a dormir con facilidad, porque no se ha llegado a despertar, y a la mañana siguiente no recordará lo ocurrido.

Los niños no recuerdan el terror nocturno porque suele producirse en un sueño profundo y no deja imágenes mentales.

 

Diferencia entre terror nocturno y pesadilla

Las pesadillas son sueños perturbadores que producen temor o ansiedad. El niño se despierta asustado y es capaz de describir detalladamente la secuencia de lo que ha soñado.

A diferencia de los terrores nocturnos el niño lo recuerda todo, pudiendo confundir el sueño con la realidad.

Las pesadillas se producen en cualquier momento de la noche, siendo más frecuentes en el último tercio.

En estos casos, es necesario calmar al niño y transmitirle calma.

Conviene identificar qué factores pueden ser estresantes para el niño para procurar reducirlos o eliminarlos.

 

¿Qué podemos hacer si tu hijo sufre terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos no representan ningún riesgo para la salud del peque, pero para las familias resulta muy angustiante.

Pueden aparecer en momentos en los que los peques viven situaciones estresantes o que les genera miedo, y también cuando están sobre cansados.

 

Tips para reducir o prevenir los terrores nocturnos

No existe un tratamiento para los terrores nocturnos, pero sí podemos ayudar a nuestro hijo a prevenirlos.

Para ello, debes asegurarte de que el niño mantiene una buena higiene de sueño.

 

- Revisa los horarios del peque, las ventanas de sueño y de actividad, para asegurar que no llega a la hora de híper excitado.

- Procura reducir el estrés de tu peque. Permite que el peque exprese sus emociones y revisa si hay algún factor que le esté preocupando o agobiando, para aportar seguridad emocional.

- Evita los dispositivos electrónicos en las dos horas previas a acostarse. La estimulación lumínica inhibe la producción de melatonina, y además puede aumentar la excitación en los pequeños.

- Prepara una cena ligera y evita la presencia de alimentos excitantes como azúcares, chocolate o refrescos y alimentos muy grasos.

- Crea una rutina a la hora de ir a dormir que sea sencilla y relajante.

- Acuesta a tu peque antes, para que descanse lo suficiente.

 

Y cuando el terror nocturno aparece…

Cuando observamos terrores nocturnos en un niño, veremos que siempre se producen a la misma hora, por lo que deberemos adelantarnos y despertar al peque 15 minutos antes, de manera que reinicie su ciclo de sueño y no se dé el terror nocturno.

Durante el episodio, lo recomendable es esperar con paciencia y asegurarse de que el peque no se haga daño si se mueve.

No intentes despertarlo, porque si lo haces, estará desorientado y confundido, por lo que le llevará más tiempo calmarse y volver a conciliar el sueño.

 

Consejos para ayudarles a no tener miedo

En ocasiones, como hemos mencionado, el peque atraviesa una etapa de mayor estrés, nervios o inseguridad, y puede que este estado emocional más vulnerable se acentúe a la hora de ir a dormir y pueda sufrir terrores nocturnos o pesadillas.

Por ello, podemos generar un ambiente de confort y seguridad, creando un ambiente relajante y agradable.

Una lámpara de luz de compañía, música relajante o un muñeco de apego pueden ayudar a tu peque a estar más tranquilo y a dormir mejor.

Si tu peque duerme en una habitación aparte, puede ayudarte tener un vigila bebés cerca de manera que enseguida sabrás si tu peque te necesita.

 

Cuando los terrores nocturnos son reiterados y no mejoran a pesar de tener en cuenta los puntos descritos, provocan problemas de seguridad o excesiva somnolencia, o siguen apareciendo después de la adolescencia, es recomendable hablar con el pediatra para que lo valore.

Comprender los terrores nocturnos, es fundamental para aliviar las preocupaciones de las familias y ayudar a los peques a dormir bien. Diferenciarlos de una pesadilla es fundamental para saber cómo actuar en cada situación y acompañar al niño de la mejor manera, desde la calma.