Por lo general, las verduras no son uno de los platos favoritos de los niños, aunque siempre hay excepciones. Sin embargo, es muy importante incluirlas en su alimentación por todos los beneficios que aportan. Pero ¿Cómo conseguir que los niños las coman sin forzarles a ello? Te contamos los tips para que tus peques amen la comida con verdura.

 

Por qué a los niños no les gusta la comida con verduras

Los gustos y preferencias alimentarias de los peques se conforman desde mucho antes que empiecen con la alimentación complementaria. Aunque, durante los primeros dos años de vida los estímulos que se reciben a través de los alimentos mostrarán preferencia por un tipo de alimentos u otros.

En general, la mayor preocupación de las familias es que sus hijos no quieren las verduras, o les cuesta mucho que las coman. Pero ¿Por qué a los niños no les gusta la verdura? Te contamos algunos factores que influyen en que los niños no quieran comer verdura:

 

- Alimentación de la madre durante el embarazo

Durante la gestación, se desarrollan el sentido del gusto y del olfato del bebé. Los alimentos que consume la madre pasan al feto a través de la placenta. De esta manera, a mayor variedad de alimentos consumidos por la mamá, mayor contacto con ellos tendrá el bebé.

 

- Lactancia materna

Durante el amamantamiento, también se educa el paladar de los más peques. Los alimentos cambian el sabor de la leche. Este fenómeno lejos de ser un problema representa una ventaja porque el bebé se acostumbra a nuevos sabores, sobre todo a los más amargos de las verduras. Cuando empiece con la alimentación complementaria será más fácil que acepte nuevos alimentos.

- Inicio alimentación complementaria

Este es el periodo en el que el bebé pone en práctica todo aquello que ha ido aprendiendo en las etapas anteriores. Entre los 6 y los 12 meses de edad, los peques se encuentran en un momento de exploración, de ganas de probar todo y llevárselo a la boca. Es conveniente aprovecharlo y ofrecer alimentos variados como verduras de diferentes sabores, texturas y colores. Así disfrutarán al comer verdura desde edades tempranas.

 

Cómo enseñar a un niño a comer verduras

 

1. Revisar la alimentación de tu hogar

Para que los niños coman verduras, es necesario revisar si en casa se ofrecen de manera habitual, y si el resto de la familia las comen. Si no es así, procura modificarlo y que el menú familiar sea saludable y equilibrado.

 

  1. Practicar con el ejemplo. Come verduras

Los peques aprenden por imitación. Si las verduras están presentes de forma habitual en la dieta familiar, los peques integrarán el hábito de comer verdura. En definitiva, gracias a la imitación las probabilidades de aceptación aumentarán.

 

3. Tu hijo, pequeño chef

A los niños les encanta experimentar y manipular; la cocina es un lugar idóneo para hacerlo. Con vuestra ayuda y supervisión, dejad que participen en la preparación de recetas sencillas. Se sentirán protagonistas del plato preparado y no se resistirán a comer verdura. ¡No dudes en cocinar con tu peque!

 

4. Presenta unas verduras divertidas

Los niños se mueven por la fantasía y la imaginación. La comida es un juego más. Si quieres que tu peque preste atención a los alimentos, concretamente a las verduras, busca maneras atractivas y divertidas de presentar los platos. Incluye las verduras en diferentes preparaciones, y verás que poco a poco las empieza a ver con otros ojos.

Puedes utilizar platos antivuelco que le permitirán explorar y disfrutar de los alimentos sin que el plato termine en el suelo.

 

5. Ofrecer sí, obligar no

Ofrece alimentos saludables y variados en todas las comidas del día, incluidas las verduras. No obligues a tu peque a comer, o a terminarse lo que tiene en el plato.

Cuando obligamos a comer, generamos una experiencia negativa que el niño asocia al momento de la comida.

 

 

Receta con verduras para niños que no quieren comerlas

No siempre sabemos como presentar las verduras para que tus peques las vean atractivas. Te proponemos una receta con verduras para niños que no las quieren comer ¡Pueden ayudarte a prepararla!

Pizzas de calabacín y queso

Masa:

  • 225 g de agua templada
  • 8 g de levadura seca de panadero
  • 350 g de harina normal
  • 1 pizca de sal

 

Para el relleno:

  • 3 calabacines pequeños
  • 2 dientes de ajo
  • Tomate triturado           
  • 50 g champiñones
  • 50 g de queso mozzarella rallado
  • Orégano
  • Sal
  • Pimienta

 

Preparación:

- Primero preparamos la masa. Para ello, disolvemos la levadura en el agua templada.

- En un bol ponemos la harina, la sal y añadimos el agua con la levadura. Removemos con una espátula o cuchara de palo hasta conseguir una masa homogénea. Dejamos reposar una hora tapada con un trapo.

- Mientras tanto, picamos el calabacín y los ajos. Laminamos los champiñones.

- En una sartén con un poco de aceite doramos los ajos. Añadimos el tomate triturado, una pizca de sal y pimienta y lo dejamos cocinar unos 20 minutos. Remueve de vez en cuando.

- En otra sartén salteamos el calabacín y los champiñones. Reservamos.

- Estira la masa sobre la encimera muy bien enharinada.

- Pon por encima de la masa la salsa de tomate. Reparte el calabacín y los champiñones y espolvorea el queso rallado. Condimenta con el orégano.

- Hornear a 220º C hasta que quede bien cocida.

 

Los peques adquieren unos hábitos de alimentación en función de las costumbres familiares y de las experiencias que van viviendo. Por ello, fomentar unos hábitos saludables en el hogar, e involucrar a los peques en la preparación de las comidas, son un buen punto de partida para despertar su interés por los alimentos, y por las verduras.